2020 Nuevos propósitos: experiencias personales

Hola de nuevo! retomo este blog con el mismo entusiasmo con el que lo inicié. Bien es cierto, que he estado un tiempo sin darle todo el cariño que merece pero a veces así son las circunstancias y aceptarlas es la única opción posible.

El título de esta nueva entrada viene a resumir el motivo de mi “ausencia” a lo largo de estos meses pasados. Y a su vez, enriquece porque contaré mi experiencia personal con mi segundo hijo llegado al mundo el pasado diciembre.

Como homenaje a este nacimiento, dedicaré esta entrada a la relación entre el bebé en los primeros meses de vida, los padres y la Reflexología. Un trío de lo más interesante, bonito y perfecto.

El sentido del tacto en el bebé

El tacto es uno de los sentidos claves para el bebé fundamentalmente en las primeras semanas de su vida ya que genera un vínculo entre él y la madre. Esto es lo que conocemos como apego.

El sentido del tacto le ayuda a comunicar sus necesidades, a interactuar con otras personas y a explorar el entorno que le rodea.

El sentido del tacto del recién nacido empieza a desarrollarse durante el embarazo y continúa evolucionando durante su primer año de vida fundamentalmente y aún después.

La piel como órgano más importante

La piel del bebé al nacer es extremadamente sensible y delicada. Algunas partes de su cuerpo son particularmente sensibles al tacto, como su boca, manos, abdomen y la planta de los pies.

El contacto piel con piel es fundamental para sentirse unido a la madre o padre y comunicarse con ellos. El bebé se sentirá reconfortado con las caricias y es capaz de responder al reflejo de agarre, sujetando con fuerza el dudo cuando se lo ponen en su manita. A medida que vaya cumpliendo meses la piel y a través del sentido del tacto a relacionarse cada vez más con el entorno y las cosas que le rodean.

Los beneficios que se obtienen de un contacto adecuado con el bebé son:

  • mayor autoestima y seguridad ante lo externo
  • fortalecimiento de:
    • sistema nervioso central
    • sistema inmunológico
    • sistema digestivo
    • sistema circulatorio
    • sistema muscular

El apego

Se define como el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad.

Los niños que crean un apego saludable y seguro, ven en sus padres una fuente de consuelo y una plataforma sólida desde la que pueden explora el mundo y jugar.

Al revisar la calidad del apego entre madre e hijo, los investigadores han encontrado que el apego seguro mantiene al bebé en equilibrio emocional.

La Reflexología va a tener un doble protagonismo en este terreno. Por un lado, ayuda a la madre o al padre a conectar con su bebé con sus manos aportando ese contacto que tanto necesita el recién nacido. Y por otro hará un trabajo orgánico, despertando ese médico interno que tenemos todos y que ayudará al bebé a conectar con su poder de autocuración desde los primeros días de vida.

Mi experiencia personal

Mi hijo ha nacido en la semana 36, lo que supone que a nivel madurativo los sistemas no están completos, sobre todo a nivel digestivo. A partir del primer mes empezó a estar incómodo, inquieto, y con los movimientos típicos de un dolor de estómago después de cada toma. Llantos que simulan dolor y una impotencia por mi lado por no saber cómo quitarle el dolor o al menos aliviarle. Desde el primer momento le cogí los pies, tantas veces como era necesario y trabajando su aparato digestivo, sus intestinos y su colón visualizando el arrastre de esos gases o desechos que tanto necesitaba expulsar para sentirse mejor. Solo con el “masaje” ya se tranquilizaba, te miraba como dándote las gracias por entenderle. Haciendo los movimientos pertinentes de Reflexología los gases salen y su alivio es instantáneo. 

Siempre tengo muy presente que no hay un exceso de Reflexología, que el cuerpo es sabio y recoge y procesa lo que realmente necesita, por ello no dejo de hacérsela siempre que le veo incómodo. Al ser un bebé de 2 meses y medio actualmente, no se deja hacer un tratamiento largo, es por esto que se le puede hacer varias veces al día. Después del baño, con suaves movimientos le trabajo el sistema nervioso para prepararle hacia la hora del descanso y lo recibe del mismo modo, relajado y calmado.

Aprovecho para informar, que próximamente impartiré charlas completamente gratuitas para padres que deseen ayudar a sus hijos desde los primeros días de vida, creando ese apego y conexión con sus hijos a la vez que saber algunos movimientos y trucos para aliviar los cólicos, gases, nerviosismo, los dichosos mocos y las patologías más comunes en nuestros hijos y en nuestro día a día. Si deseas más información, en el apartado de “contacto” puedes dejar tu email y te informaré del lugar, día y hora de esta información tan valiosa hoy en día para los que somos padres.

Cólicos del lactante: cómo aliviar con Reflexología

¿Qué es?

El cólico del lactante es un problema frecuente que suelen sufrir los niños en los 3 primeros meses de vida. En cuanto a las causas que lo producen son muchas las hipótesis que se dan pero lo cierto es que no hay una razón concreta que produzca esta reacción tan dolorosa e incómoda para nuestros bebés. Se habla de intolerancia a la lactosa, gases, inmadurez del tracto digestivo etc…

La realidad es que, nosotros como padres, no queremos ver sufrir a nuestros hijos y menos si les podemos ayudar de una forma casi inmediata, relativamente sencilla y natural.

Síntomas

Los síntomas más comunes son:

  • Llanto inconsolable, acompañado de un color rojizo en su rostro debido al llanto
  • Se suelen poner rígidos, están inquietos, molestos. No se calman con alimento/pecho
  • La flexión de sus piernas hacia el abdomen es algo característico. E incluso que tengan el estómago hinchado
  • En ocasiones regurgitan leche, presentan estreñimiento o incluso diarrea

¿Qué podemos hacer?

La Reflexología en estos casos es un remedio fantástico y de inmediato resultado. Hay que destacar, que el momento en el que el bebé está sufriendo el cólico, seguramente no nos deje trabajar de forma cómoda con su pie. Con lo que si se nos diera el caso de tener que hacerlo en un momento crítico, tendrá que ser con mucho amor, paciencia y mucha suavidad… no se debe ejercer demasiada presión sino más bien ser sutiles en los reflejos a trabajar.

Se debe intentar trabajar todos los días con nuestro pequeño para evitar las “crisis”, es más, si podemos, lo mejor es hacerlo en momentos que se encuentre bien. De este modo nos adelantamos a posibles dolencias durante el día. Los resultados serán evidentes desde el primer momento que lo trabajemos.

Cuáles son las zonas a trabajar

  1. Todo el aparato digestivo: esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso
  2. Zonas de relajación: plexo solar y columna vertebral
  3. Glándula pituitaria y los reflejos de cabeza
  4. Ganglios linfáticos
  5. Drenaje linfático: este drenaje es muy relajante y suave que posiblemente haremos que se duerma durante él

Algunas recomendaciones

  • NUNCA se debe trabajar después de una toma o una comida, mínimo dejar pasar las horas de digestión.
  • NO es necesario trabajarlo todo, de hecho en el mayor caso de las veces, nuestro bebé se cansará antes o incluso no nos dejará continuar. Con lo que se trabaja lo que nos de tiempo, priorizando sistema digestivo y zonas de relajación.
  • A tener en cuenta que los pies de nuestros bebés tienen una superficie tan pequeña que con nuestro pulgar presionamos varios reflejos a la vez, con lo que es relativamente sencillo trabajar varios órganos en el tiempo reducido que nos permiten.

¿Quién puede/debe ayudarnos con los cólicos lactantes?

  1. Durante los 3 primeros meses de la vida del bebé se recomienda que sea la madre la que realice este tratamiento, ya que genera un vínculo especial y una conexión única entre ellos. Ahora bien, hay que acudir a un profesional para que enseñe la técnica y cómo trabajar los puntos concretos, el agarre del pie, los movimientos etc…
  2. Si por cualquier causa la madre no quisiera a partir de los 45 días más o menos de vida, un profesional puede trabajar con el bebé.
  3. Si los cólicos perduran más meses, pueden ser tanto la madre como un profesional los que ejerzan la terapia.
  4. Si los cólicos han cesado, no estaría mal que el niño, aunque no tenga ningún malestar,  recibiera sesiones de reflexología ya que fortalece su sistema inmunológico y le ayudará a prevenir posibles enfermedades.