¿Cómo tratamos el dolor?

La Reflexología, tiene un estrecho vínculo con el dolor. Un porcentaje elevado de las personas que acuden a consulta lo hacen porque tienen algún tipo de dolor, ya sean nuevos, recurrentes, crónicos, profundos o superficiales. En general, estas personas antes de llegar a la Reflexología, ya han probado distintas terapias que no les han dado el alivio o resultado esperado.

A la hora de enfrentar y combatir el dolor, la Reflexología ofrece un remedio eficaz que, a diferencia de otras terapias más agresivas, no produce ningún efecto secundario.

Durante la sesión, se realizan en el organismo innumerables cambios químicos. Uno de ellos está ligado a la sedación del dolor. Lo que hace la Reflexología es estimular al cerebro para que éste produzca su propio analgésico. Estimulamos la glándula hipófisis, para que segregue las endorfinas que son 5 o 10 veces más potentes que la morfina.

A continuación se muestra una correspondencia entre los desequilibrios físicos, emocionales y la parte del cuerpo que trabaja la Reflexología a través de los pies.

Aunque se trabaje más en profundidad un sistema o una dolencia puntual, la Reflexología holística trata el cuerpo como un todo, obligándonos a trabajarlo en su totalidad para obtener el equilibrio

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